De vuelta al minibús sudados y cansados por el la marcha en el Ijen, emprendemos ruta dirección al puerto de Ketapang, donde esperamos al bus que nos llevará a Dempasar, capital de Bali.
Por fin llega nuestro bus, es un bus local. Parece que hayamos retrocedido en el tiempo: asientos de escai, todo lleno de gente, algunos fumando, vendedores de comida y unas sospechosas bolsitas negras colgando de los asideros del bus.
Llegamos a puerto, nos montamos otra vez en el increíble vehículo y seguimos durante 4 horas marcha a Dempasar, entre toses, humos, calores, olores y potadas en esas bolsitas negras.
Pero parece ser que no va a ser posible: la reserva que habíamos hecho días antes desde Yogya no aparecía y, después de mirar y remirar, nos indican muy amablemente que nos hemos equivocado de día, que la reserva está confirmada, sí, pero para el día siguiente, día 13 y no para el 12 de agosto, jorrrrrrr.
¿Qué nos pasó en Yogya cuando hicimos la reserva? ¿Cómo no nos dimos cuenta de que en lugar de una noche teníamos que reservar dos, la del 12 y la del 13 de agosto?
Realmente habíamos desconectado del calendario y no teníamos nada claro en qué día estábamos. ¿Vosotros lo tenéis claro a estas alturas de nuestro blog? Pues eso.
Jolín con la habitación. Y a eso lo llaman tercer mundo....
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